
Hoy abracé a un árbol y fui feliz. Percibí sus raíces, su corteza, sus ramas y me sentí pleno. Por un segundo, la naturaleza y yo fuimos uno.
Hoy abracé a un árbol y me sentí completo. Lo que no cerraba, cerró, lo que dolió se detuvo, y lo que molestaba desapareció.
Hoy abracé a un árbol y amé. Amé como nunca antes a mi mundo, a mi amada, a mis amigos, a mi familia. Me amé a mi mismo.
Hoy abracé a un árbol y me sentí vivo. Me fundí en su esencia, dominé mi cuerpo, controlé mis emociones y dejé volar mi mente.
Hoy abracé a un árbol. Cuanto podemos sentir con tan poco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario